Seúl.

Share
Seúl.

En marzo de 2025, cuando la gente con la que iba de viaje se fue a visitar la DMZ, pasé un día sola en Seúl. Esa mañana, tranquilamente, entré en una cafetería al lado del hotel - Bird The Cafe y, con un vainilla iced latte, escribí una pequeña reflexión sobre el paso del tiempo que, sin darme cuenta, se transformó en una carta de amor a Corea del Sur y, en específico a, Seúl.


Una carta de amor tiende a idealizar el sujeto y a ver solo las partes más positivas. En ningún momento estoy bajo la creencia de que ni Seúl ni Corea del Sur sean perfectos: soy muy consciente de que es un país con sus problemas socioculturales y que hay margen de mejora, pero ¿qué lugar lo es?

Hacer turismo , normalmente, solo te muestra la cara amable de un lugar y eso no es vivir en ese lugar, no es experimentar al 100% cómo es un sitio.

Aún así, con total consciencia de todos esos problemas, si alguien me preguntara "¿dónde quieres vivir mañana?". La respuesta sería, sin duda, Seúl.

Es posible que la tenga un pelín idealizada: porque me pilla lejos, porque estoy a full con el k-pop; pero la siento una ciudad maravillosa. La siento un lugar al que pertenecer aún en su inmensidad. Debería sentir que me perdería en ella, que perdería mi individualismo en favor de la masa. Pero personalmente no me molesta perderme. Además, creo que perderse va más en cada uno que en el lugar en el que te encuentras. Creo que ser capaz de fundirte entre la multitud y dejarte llevar es algo chulo y una experiencia a tener siempre que se pueda.

Y, sinceramente, me encanta perderme por Seúl. Por cualquier rincón pintoresco. Por sus interminables calles y callejones. Por sus parques. Por la ribera del río.
Da igual a la hora que decidas moverte: hay vida; la cantidad de actividades para hacer durante cualquier época del año es una pasada.

Insito en que soy consciente de que estas palabras vienen de la idealización de la ciudad y que, seguramente, la vida, el día a día, no es tan ideal, especialmente siendo occidental y sin un buen dominio del coreano.
Pero, ¿sabes esa sensación cuando algo hace click y tiene sentido, syin explicación, simplemente, pasa y, el hecho de pensar en eso, te hace feliz?
Literalmente, my happy place.

Lo peor es que no sé si sería capaz de adaptarme a vivir en Corea del Sur. No solo por el idioma, sino por las diferencias culturales y las expectativas. Seguro que es algo muy complicado de gestionar. Además a todo eso hay que añadirle la distancia, tanto en espacio como en tiempo. Desde luego, es una prueba para el caracter y la resiliencia de una persona.

Es curioso, pero lo que he sentido al acabar este viaje han sido unas ganas inmensas de llorar. Como que un pedacito de mi se ha quedado en Seúl y siempre va a estar esperándome allí.